viernes, 30 de agosto de 2013

UN PAÍS DE PEPES



Junto con Paco, abreviatura de Francisco, España ha destacado por una abundancia de Pepes, es decir, del apelativo de los Josés. Muchas personas importantes de la Historia de nuestro país han llevado este nombre sin ningún problema, ya que, fíjense, incluso la primera constitución española, la de Cádiz de 1812, se la motejó desde el principio como La Pepa ya que fue aprobada un desapacible día de San José, quedando así para la posteridad. Pero ¿de dónde viene este apelativo? Como en muchos casos la Iglesia tiene la culpa pues al  esposo de la Virgen María, siempre se le ha reconocido como Pater Putativus, es decir que aunque era esposo de la madre de Dios no era verdaderamente el padre original de Jesucristo. Vamos, que encima de que a San José se le ha compuesto un buen número de villancicos jocosos, también la iglesia lo considera un padre postizo.

Los curas y frailes, para no tener que estar todo el rato escribiendo lo de Pater Putativus en las partidas de nacimiento o en los libros religiosos optaron por abreviarlo a P.P después del nombre. Los padres del bautizado, como muchas veces eran iletrados, les gustaba aquella denominación y así pronto el pueblo empezó a llamarlo Pepes. He aquí el motivo por el que a todos los Josés se les llama así.