miércoles, 21 de agosto de 2013

LAS TRIBULACIONES DE UN AUGUSTO EN HISPANIA



Cuenta Suetonio que cuando Augusto estuvo en Hispania durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C)  hubo un acontecimiento que casi le cuesta la vida pues una vez que iba en litera por  el norte de la Península un rayo le cayo al lado matando al momento a todos sus porteadores. Es por ello que Augusto al volver a Roma, una de las primeras cosas que hizo, fue erigir una estatua de Júpiter Tonante dando las gracias por haberle salvado la vida.

También se dice que en el año 25 a.C el emperador sufrió una grave dolencia hepática. Su propio médico Antonio Musa le recomendó probar una cura a base de aguas frías que había en una fuente milagrosa. La inmersión en dichas aguas fue todo un éxito, curándose al poco tiempo de su enfermedad. Durante mucho tiempo la localización de esa fuente ha sido un misterio pero los actuales trabajos arqueológicos han arrojado luz sobre el caso pues se cree este complejo sanitario estaba en Turiaso (Tarazona, Zaragoza). Allí se ha encontrado un santuario a Minerva Médica.

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