domingo, 26 de marzo de 2017

EL ORIGEN DEL TEE DE GOLF



Para los que no sepan mucho de este deporte y desconozcan lo que es un tee, les diré que se trata de un palito afilado que se clava en el suelo y sobre el que se apoya la bola que se va a lanzar. Es un nombre curioso para un adminículo tan pequeño pero ¿sabías de donde proviene? Antes de la invención del tee, los jugadores, al comenzar el juego debían hacer un pequeño montículo de arena con sus propias manos para poner encima la bola, con el perjuicio de que siempre se estaban ensuciando. Un buen día de 1922 un jugador de golf llamado William Lowell, dentista de profesión, harto de estar todo el día limpiándose con un trapo al comenzar cada hoyo, cogió un palito del suelo y con la simple ayuda de una navaja confeccionó una especie de cono invertido con el que se podía golpear  la bola sin ensuciarse. Acababa de nacer el Reddy Tee. Obvia decir que la idea gustó mucho a sus compañeros, así que animado por sus continuas felicitaciones Lowell pensó patentarlo y de paso ganar mucho dinero. Pero para ello debía pensar a lo grande así que se puso en contacto con el campeón del Open de Estados Unidos, Walter Hagen, y le pagó un total de 2.500 dólares de la época con la condición de que promocionara el Reddy Tee cada vez que jugara. Éste acepto y en poco tiempo el nuevo ingenio golfístico comenzó a venderse por millones de unidades.

sábado, 25 de marzo de 2017

LOS VINOS DEL EMPERADOR




Cuenta el historiador Cayo Suetonio Tranquilo (70 – 126 d. C) que entre todos los vicios y rumores que envolvían a Tiberio (42 – 37 d. C) se decía que también era todo un borracho y que le gustaba ingerir grandes cantidades de vino. Hay que recordar que el nombre completo de este emperador era Tiberius Claudius Nero, y es por eso que los soldados de la guardia pretoriana, sabiendo el gusto que tenía por empinar el codo no tardaron en cambiarle el nombre por el de Biberius Caldius Mero, o lo que es lo mismo “auténtico bebedor de vino”. A decir verdad, lo más seguro que este apelativo sea falso, al igual que muchos de los otros chismes que corrían de boca en boca por Roma acerca de la personalidad del emperador.

lunes, 20 de marzo de 2017

BREVE HISTORIA DE LA MUJER - Sandra Ferrer Valero



“He leído algo de historia, por obligación, pero no veo en ella nada que no me irrite o no me aburra (…) Hombres que no valen gran cosa, y casi nada de mujeres, ¡es un fastidio! “
La abadía de Northanger, Jane Austen

En el Penn Museum de Filadelfia (Estados Unidos) nos podemos encontrar con un gran disco de alabastro de época acadia en el que observamos una especia de desfile de personas que miran en dirección a una sede vacante. ¿A quién está dedicado este disco? ¿A algún dios de la mitología antigua o tal vez a la memoria de un todo poderoso rey conquistador y subyugador de cientos de pueblos? Pues no, ni lo uno ni lo otro. Esta obra en piedra nos habla de una mujer llamada Enheduanna, la cual está considerada la primera mujer escritora de la historia. ¿Les sorprende no haber oído hablar de ella alguna vez? No se preocupen, no es que sea por ignorancia sino que por culpa de la misoginia en la historia el nombre de esta gran escritora ha permanecido en el olvido. Fíjense que ya en su época su nombre ya fue borrado por los propios sacerdotes quienes consideraban que esta suma sacerdotisa, por su condición sexual, era una aberración para su tiempo. Y este dato que les traigo es solo un breve ejemplo de cómo la mujer ha sido arrinconada en la memoria de los siglos que nos han precedido. Es por ello que nos alegramos en sumo grado al observar como la editorial Nowtilus, en su colección Breve Historia, nos hace llegar uno de esos libros que deben no solo tenerse entre los estantes de nuestras bibliotecas caseras, sino que también debería ser de lectura obligatoria en los centros educativos para comprender como evolucionó la mujer a través del tiempo. Con todos ustedes, Breve Historia de la Mujer escrito por Sandra Ferrer Valero.

domingo, 19 de marzo de 2017

¿QUIÉNES ERAN LOS BERSERKIR?



El berseker (“pellejo de oso”) era un guerrero vikingo de fuerza formidable que no duda un momento en lanzarse contra el enemigo para acabar con él sin importarle que lo hirieran o lo mataran. Los berserkir (en plural) creían que el dios de los dioses de la mitología vikinga, Odín, les insuflaba una fuerza descomunal y que si actuaban como auténticos suicidas las valkirias los recogerían del campo de batalla y los llevarían directos al Valhalla, al gran banquete de los guerreros en donde podrían batallar día y noche hasta el Ragnarok o fin de los tiempos. Se dice que para alcanzar este estado de fuerza sobrehumana utilizaban sustancias psicotrópicas como la amanita muscaria, muy habitual en los campos del norte de Europa, o cornezuelo de centeno, y que cuando estaban en pleno trance su piel adquiría un tono lúgubre, rojizo, sus mandíbulas se desencajaban y sus ojos casi se salían de sus orbitas. Empezaban a morder el borde de sus escudos y entonces, al no poder soportar más la fuerza de Odín se despojaban de sus armaduras y quedándose desnudos (otras crónicas dicen que solamente con una piel de oso o de lobo) gritaban de furia y se lanzaban a la carrera para machacar a cualquier guerrero que tuvieran por delante. Algo totalmente temible, como se puede ver. En verdad los berserkir eran toda una elite militar, unos pocos elegidos del mismo linaje, que en la gran mayoría de los casos se convertía en la guardia personal de los reyes vikingos. En tiempos de guerra eran temibles, un as en la manga con la que ganar las batallas, pero que en tiempos de paz eran muy problemáticos, pues no sabían hacer otra cosa que guerrear y por eso se convertían en proscritos teniendo que esconderse en los bosques donde debían apagar poco a poco su violencia o esperar hasta que los volvieran a llamar para volver al campo de batalla.

sábado, 18 de marzo de 2017

UN CALENDARIO PARA GREGORIO



Uno de los grandes fallos del Calendario Juliano (creado por el propio Julio César en el 46 a.C), es que no correspondía totalmente con el año completo. Es decir que tenía un desfase de 11 minutos, o lo que es lo mismo un retraso de tres días cada cuatro siglos. Puede parecer poco, pero con el paso del tiempo este retraso se estaba convirtiendo en un problema sobre todo para el calendario litúrgico. El Concilio de Nicea (325), entre otras disposiciones, siempre fijaba el comienzo de la Pascua el siguiente domingo a la primera luna llena del equinoccio de primavera, o sea el 21 de Marzo (he ahí porque Semana Santa siempre cae en fechas distintas y tiene luna llena) Pues bien, en el siglo XVI el desfase de días del Calendario Juliano era tan grande que la Semana Santa estaba a punto de caer en Febrero. Algo impensable dentro de la Iglesia.

Es por ello que el Papa Gregorio XIII (1502 – 1585)  reunió a un consejo de sabios presidido por el jesuita alemán Clavius los cuales llegaron a la conclusión de que para evitar el desfase se tendría que eliminar de raíz diez días del año. Así pues cuando se instauró el nuevo Calendario Gregoriano, el jueves 4 de Octubre de 1582, el día siguiente no fue el viernes 5, como sería lo más lógico,  sino que se transformó en el viernes 15 de Octubre. Como consecuencia de ello 1582 solo tuvo 355 días, dando como resultado que al año siguiente, 1583, la Semana Santa cayera en la fecha prevista.  Los países católicos como España, Portugal y Francia lo adoptaron rápidamente, pero los protestantes, Inglaterra o Alemania, tardaron un poco más y lo hicieron en el siglo XVIII, mientras que los ortodoxos lo acogieron en el XX.

Como curiosidad, el paso del Calendario Juliano al Gregoriano afectó a mucha gente, pero sobre todo a Santa Teresa de Jesús ya que murió el 4 de Octubre de 1582, el mismo día de la aplicación del nuevo calendario. Es por ello que la santa, con las nuevas directrices, estuvo diez días sin enterrar hasta el viernes 15 de Octubre (aunque se hizo al día siguiente del fallecimiento).

viernes, 17 de marzo de 2017

LA MUERTE DE GAUDÍ



Llama la atención que el gran arquitecto catalán, Antonio Gaudí (1852 – 1926), creador de grandes obras como La Sagrada Familia, la Casa Milá, el Palacio Güell, o la Casa Batlló entre otras obras, muriera de una manera tan triste. Gaudí era una persona muy devota y era normal verle todos los días por la mañana acudir a la iglesia barcelonesa de San Felipe Neri a escuchar misa y confesar sus pecados. Pues bien el 07 de Junio de 1926, cuando atravesaba la Gran Vía de Les Corts Catalanes  para dirigirse a esta iglesia fue atropellado violentamente por un tranvía. Tan fuerte debió ser el impacto que el arquitecto gerundense quedó inconsciente y todo lleno de heridas profundas. Rápidamente mucha gente acudió donde estaba el herido y como iba desaliñado, vestido con ropa vieja, y desgastada nadie le reconoció. Un policía que estaba por la zona llamó a un taxi y dio la orden de llevar el cuerpo al Hospital de la Santa Creu, que en aquel entonces era un hospital de la beneficencia que atendía a los pobres y necesitados que no tenían recursos. Al día siguiente un capellán de la Sagrada Familia, el mosén Gil Parés, que estaba atendiendo de forma desinteresada a los pobres de aquel lugar lo reconoció, pero poco pudo hacer por él y el día 10 de Junio murió víctima de fuertes heridas.